El 26 de mayo de 2010 se celebró en Ljubljana el Bicentenario de la República Argentina. Sí, el veintiséis de mayo, un día más tarde que en el resto del mundo1. Resultó un poco extraño —como mirar una entrega de premios o un partido de fútbol en diferido— pero sinceramente creo que obedeció más que nada a una cuestión logística: las celebraciones más importantes de la región ocurrieron, correctamente, el 25 de mayo en Viena, Austria.
El programa comenzó puntualmente a las 12 del mediodía, con una Misa Solemne en castellano celebrada por el Nuncio Apostólico en la Iglesia Catedral de San Nicolás, que para la ocasión estuvo engalanada con banderas de Eslovenia, de la Unión Europea y de Argentina.
Presente estuvo la delegación oficial argentina, encabezada por el señor embajador de la República Argentina en Austria2, Su Excelencia Eugenio M. Curia, quien además dio un breve pero emotivo discurso alegórico. Podría decirse que la totalidad de los presentes a la misa formaban parte de la comunidad argentina en Eslovenia, ya sea eslovenos que vivieron alguna vez en Argentina o sus descendientes, o bien inmigrantes argentinos que viven hoy aquí.
Luego de finalizada la Misa fuimos todos a pie a la recepción preparada en el Ayuntamiento en honor al Bicentenario.
Zoran Janković, el alcalde de Ljubljana, hizo uso de la palabra, y a mi humilde entender el discurso no estuvo a la altura de los acontecimientos, ya que estimo que los 200 años de una nación ameritarían hablar de temas más profundos que el próximo campeonato mundial de fútbol3, o de lo bonita y segura que es Ljubljana. Janković habló en esloveno, y el hecho de que la traducción simultánea fuera realizada al inglés me hizo sospechar algo raro… como si alguien de la Cancillería Argentina no hubiera hecho los deberes. Dicho de otra forma, si el 98% de los presentes entendía esloveno y castellano, y estábamos celebrando los 200 años de la República Argentina, ¿cuál era la necesidad de usar la lengua de Shakespeare en vez de la de Cervantes, más aún cuando el alcalde acostumbra vanagloriarse de la ilustración, intelectualidad y poliglotismo de sus habitantes?
La velada prosiguió con un pequeño y muy lindo concierto a cargo del dúo argentino Fain-Mantega, quienes ejecutaron tangos clásicos y de propia autoría en muy particulares arreglos para piano y flauta traversa.
El dúo Fain-Mantega
Los programas de mano que encontramos sobre los asientos del auditorio, nuevamente, estaban escritos en inglés y esloveno, y la ficha finalmente me cayó cuando Paulina, la flautista, se dirigió al público estrictamente en idioma inglés. Los responsables de la organización del evento definitivamente no había hecho los deberes, porque nadie se molestó en informar a los músicos que el público al que se estaban dirigiendo estaba formado por argentino-eslovenos, que no sólo entenderían perfectamente el castellano, sino que sin dudas reaccionarían muy positivamente ante su mención.
Ustedes me preguntarán por qué machaco tanto con este tema del idioma, y seguramente tendrán razón en poner los ojos en blanco y pensar “¡uf, dale, terminala con esto de una vez!”. La verdad de la milanesa, señores, es que el idioma como vehículo de cultura e idiosincrasia es un tema que me interesa y me toca muy de cerca, por lo que le soy muy sensible. Para un evento de la envergadura del Bicentenario, alguien tendría que haber por lo menos intuido el gaffe que significaría organizar un programa exclusivamente en inglés para un público formado por argentinos y eslovenos, ¿no?
Luego del concierto pasamos a uno de los patios a cielo abierto del hermoso edificio del Ayuntamiento, y nos dedicamos a hacer sociales y picar algo. Personalmente disfruté mucho de la velada charlando con los músicos, con la gente de la delegación oficial austríaca, con Alfredo, un argentino profesor de tango que vive en Tolmin, con alguna gente de la Embajada de España en Eslovenia, y con Boštjan Kocmur, el argentino-esloveno presidente de la asociación Eslovenia en el mundo, a quien finalmente tuve el gran gusto de conocer en persona.
Sin embargo, debo reconocer que algo me faltó. Inconscientemente había esperado escuchar en algún momento los famosos acordes que Blas Parera inmortalizó para el Himno Nacional Argentino, y que tanto significan para los que nos criamos en Argentina. Como me quedé con las ganas, y como estoy seguro de que no fui el único, les dejo aquí un video de una de las más lindas versiones de la Canción Patria, que muestra todas las razas, religiones, etnias, próceres, intelectuales y deportistas argentinos de todos los tiempos.
Para el Tricentenario entonces, estimados responsables de la organización del evento en Ljubljana, sírvanse contratarme, que los voy a asesorar bien
- Para los no argentinos que leen esto, la fecha patria argentina es el 25 de mayo, y no el 26. [↩]
- No hay representación consular oficial de Argentina en Eslovenia, por lo que estas funciones recaen en la embajada de Argentina en Austria. [↩]
- Dijo que le gustaría que Argentina jugara contra Eslovenia, a lo que yo respondí entre dientes “seguí soñando” [↩]
Escrito por Carlos Yoder
Acerca de Carlos Yoder, quien escribió este artículo
Carlos "Carlitos" Yoder nació en Buenos Aires hace treinta y pico de años, y vive en Eslovenia desde el Fiero Invierno de 2005, atraído por el amor de una eslovena. Es el fundador y editor responsable de Eslovenia Corazón, y cuando no está tipeando detrás de un monitor lo encontramos sentado en el piso haciendo música de la India, o dando clases de español.
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{ 6 comentarios… léelos aquí abajo o deja el tuyo }
Sorprendente, y bastante diferente de la ‘ultima vez que tuve la oportunidad de coincidir en un acto oficial con el sr. Embajador, que fue la inauguración de la “Argentinska Ulica” en BTC, creo que en noviembre del 2008. En dicha ocasión, en la cual también estuvo presente Zoran Jankovič, todos los discursos eran traducidos impecablemente del esloveno al castellano y viceversa. Recuerdo haber entonado ambos himnos nacionales – el argentino iniciado por el cuarteto Opus Cuatro, y el esloveno por Juan Vasle. Hubo un muy buen agasajo en el Restaurant Argentino, concierto de opus Cuatro incluido. Claro que es posible que dicho evento haya sido organizado por la ciudad de Ljubljana. En cuanto al festejo del Bicentenario acá en Ljubljana…. Músicos argentinos hablando en inglès? En serio? Uau. Perdòn, wow.
Lo que contás del evento de la Argentinska ulica sobrepasa en varias órdenes de magnitud a lo que vivimos para el Bicentenario, pero bueno, qué se le va a hacer!
Es un gran error, a mi entender, lo que pasó con el idioma en Lj. El idioma es la patria (aunque no únicamente eso es patria) y el Bicentenario era de la Argentina, caramba…. Estimo que faltó información y organización, tal vez en Viena los festejos hayan sido otra cosa. Me refiero a que no hay embajada en Lj.
Además, si el Himno se canta en cualquier mundial de fútbol, por ejemplo, con más razón en nuestra Fiesta de la liberación y con un público que lo hubiera coreado con gran emoción y sentimiento.
Bueno: veamos la parte positiva, y es la repercusión que tuvo el festejo del Bicentenario en todo el mundo.
Dejo para otro comentario una breve crónica de los festejos en la Argentina y su significado político, que clarificó mejor que nadie lo que sucede en la realidad, y no en los medios sensacionalistas y al servicio de otros intereses que no son los del pueblo argentino.
El visentenario fue algo muii fuerte tanto para la argentina como para otro paises fue algo que cuando estava parada frente al cavildo dije wauu es increible ahora hai que esperar unos 100 aos mas hay que aprovecharlo a full es algo increible y conmovedor fue un momento unico tanto para los adolesentes como yo como para adultus tengo 14 años y ese especaculo me conmovio …
Me encantaría reencontrarme con la Flia Korosec, o al menos con Pavlinka Kocmur Korosec. Les he perdido el rastro y los recuerdo con cariño. Ahi queda mi mail y si vienen a Argentina 011-1557679474
Hola a todos! Que suerte encontrar un sitio como éste! MIs abuelos y mi padre y tío vinieron en 1948 y a pesar de haber nacido aquí, cuando alguna vez visité Eslovenia, sentí como si toda la vida hubiera estado allí gracias a las vivencias que contaba mi abuela.- Saludos, Natacha Sproc.-