De cómo Alicia Zamora, artista plástica nicaragüense, visitó Ljubljana

Publicado el 18 de abril de 2010 · 3 comentarios

Centro Internacional de Arte Grafico en Ljubljana

Fue en 2008, mientras vivía en Guatemala y trabajaba en Casa Comal que recibí vía correo electrónico aquella invitación para participar en la 28 edición de la Bienal de Grabado de Eslovenia.

Antes de responderle a Božidar Zrinski, curador de la muestra, investigué de que se trataba y me sorprendió cuando leí que se trataba de la bienal internacional de grabado mas importante y antigua del mundo del arte. En esos días me desbordaba de alegría con la invitación porque significaría una especie de consagración para mi carrera artística.

Luego de un año de preparación del trabajo y de intensa comunicación electrónica, logré viajar en agosto de 2009. Antes del viaje no quise leer nada sobre aquel país y su historia, quería dejarme sorprender por la ex Yugoslavia de la que tanto se habló en la Nicaragua sandinista de los años 80.

¡Ah! Solo sabía una cosa extra que no quiero dejar de mencionar, y es que en medio de mi temor de llegar a un país con un idioma tan desconocido para mí como el esloveno, tenía el tonto temor de que nadie me comprendiera. Así fue como me puse en contacto con Carlos Yoder y su blog de Un Argentino en Eslovenia. Eso me daba mucha confianza porque pensaba: “si me pierdo lo llamo, si nadie me entiende lo llamo”.

Mi vuelo fue por Houston, luego Frankfurt y finalmente Ljubljana: dos aviones grandotes, uno pequeño; dos aeropuertos enormes, uno mediano; muchas aeromosas hermosas, y una muñeca de porcelana en ADRIA; mucho paisaje sin novedad y una maravilla de paisaje entre Alemania y Eslovenia. Por aquellas cosas mágicas del destino una pareja de señores italianos que viven en Houston iban para Croacia de vacaciones y fueron mis compañeros de asiento en los dos vuelos, así que llegué acompañada a mi destino final (a ellos todavía les tocaba continuar).

Recuerdo que las maletas llegaron 2 días después y mientras tanto me tocó andar con la misma ropa.

Al salir del aeropuerto leí un cartel con mi nombre. Hacía un calorcito rico y había un sol brillante. Un joven me saludó, el mismo quien tenía el cartel con mi nombre. Esa preciosa criatura me hablaba en español pero yo no me percataba de eso, sino hasta 20 minutos después cuando comprendí que yo no estaba hablando ingles ni esloveno, y le dije: ¡pero si hablas español!

Matej me contó que había estado en Chiapas (México) y Centroamérica incluida Nicaragua, que había visitado la bienal centroamericana en el museo Marte de El Salvador en 2006 y que cuando pasó por Nicaragua vio los Murales de Octubre. ¡Comprendí entonces cómo había llegado a parar yo a tan lejanas tierras! Matej le había llevado a Božidar el catálogo de la bienal en El Salvador, Božo vio mi obra y así fue que me contactó.

Ni siquiera había visto el Museo, ni mi espacio a intervenir, no habíamos llegado al centro de la ciudad, no me había bajado del carro y ya estaba enamorada de los eslovenos.

El Curador

Con Bozidar habíamos pasado un año intercambiando e-mails. Yo pronunciaba su nombre, seguido del nombre del museo, seguido del nombre de la ciudad y sentía que estaba practicando mi esloveno:  Božidar Srinski Mednarodni Grafični Lukovni Center Ljubljana.

Finalmente lo conocí: una persona joven, organizado y muy relajado, dulce y sensible. Si todos los curadores fueses así, el sistema del arte sería bastante más agradable.

El Museo

Lo que más deseaba era ver el espacio que me habían asignado para el montaje de mi trabajo. La inmensa pared blanca me gustó mucho, no hallaba las horas de comenzar a trabajarla, pero debía descansar primero, el viaje había sido demasiado largo.

El Museo es un grandioso y antiguo palacio. ¡¡¡Qué Museo!!!! Lo más lindo no fue sólo la arquitectura, sino sus personajes, o sea sus trabajadores. Aprecié mucho los niveles organizativos y la manera en que aquellas personas enfrentaban la carga laboral: parecían estar todos llenos de una inmensa paz interior.

Aquí pueden ver algunas imágenes del trabajo realizado durante la Bienal.

El impresor

Había entre todos esos personajes uno que en especial llamaba mi atención: algo mayor, alto, ojos grandes, con olor a tinta tóxica. Entraba y salía de una puertecita que luego descubrí que daba nada más ni nada menos que al Taller de Impresión,  donde estaban las máquinas para serigrafía, tórculos para litografía, para aguafuerte y xilografía… estoy hablando de lo que podría ser el corazón de un museo internacional de arte gráfica: el área de la estampación.

Slavko Pavlin es un maestro de la estampación serigráfica, y una persona solidaria y amable: me llevó a recorrer la ciudad a pie, y me habló de la transformación de la ciudad, de los nuevos edificios, etc.

Los tres latinoamericanos

Latinoamerica en la Bienal fue representada por Nicaragua, México y Colombia, y me agradó mucho encontrarme a los colegas, a quienes ya conocía, y quienes estaban igual de fascinados que yo con la ciudad y con los eslovenos. Y es que creo que nos identificamos con ese pueblo precioso por lo hospitalario y solidario que es, y además no sentimos barreras de ningún tipo a pesar del idioma.

Considero también que nos adapatamos por el calorcito, ya que llegamos en verano y no durante el invierno europeo cruel que los latinos no necesariamente amamos.

La ciudad y la feria de los domingos, una feria de historia

Los domingos, en los canales junto al río se realiza un evento fascinante. Se trata de una feria espontánea donde los eslovenos sacan de todo a vender, desde postales, discos de acetato y bisutería de la historia familiar hasta medallas, afiches, monedas y más de la historia política. Es, más que una feria, un museo al aire libre.

Metelkova

Es una pequeña ciudad tomada. Parecen ser antiguas fábricas desocupadas que los artistas han ido transformando: hay bares, café internet, residencias de artistas, una galería y hasta un hostal, y al entrar se siente la energía de quienes la habitan. Es un espacio que todo artista que va a Eslovenia debería visitar.

En un segundo piso hay un espacio donde mis amigos activistas se reúnen para hablar de causas y luchas sociales, hablo de un lugar llamado InfoShop desde donde sus miembros generan boletines, calcomanías y afiches alusivos a movimientos de Resistencia.

Una eslovena en San salvador

Mi amiga salvadoreña Tania Molina, quien vivió en Italia y trabajó mucho la cultura de su cuerpo y el malabarismo en los árboles, y quien había visitado los árboles eslovenos y alucinado con la experiencia como si fuera el Barón Rampante de Italo Calvino, cuando supo que yo iba para allá me sugirió ponerme en contacto con Anika, una eslovena que vive en San Salvador y llega a trabajar a Ljubljana durante los veranos. Anika también es malabarista y trabaja en San Salvador en comunidades y organizaciones donde utilizan la lúdica como parte integral del desarrollo humano.

Anika llegó por mí al MGLC y me llevó a dar otro paseo a pie, que es una de las cosas más bellas de Ljubljana: caminar.

Su vida es apasionante. ¿Se podrán preguntar qué hace una eslovena en El Salvador? Pues vive, trabaja y le canta a la vida con su novio ex guerrillero.

Fascinada

Me tocaba irme, despedirme, dejar la ciudad más tranquila que había visitado en la vida, regresarme. Tengo 6 meses de haber regresado a Nicaragua, y solo estuve 2 semanas allá, pero siento que aún no regreso, que deje algo allá, una parte de mí.

Me faltaron personajes y mini relatos que narrar. Solo sé que de todos los personajes que describí en este texto, me enamoré de uno. ¿De quién? Se los cuento después.

Escrito por Alicia Zamora

Acerca de Alicia Zamora, quien escribió este artículo

Maria Alicia Zamora Noguera vive y trabaja en Nicaragua, Centroamérica. Tiene 31 años y es socióloga y artista plástica.

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{ 3 comentarios }

Eunice abril 18, 2010 a las 22:45 bandera de Slovenia

Que sorpresa y que buena experiencia la de Maria Alicia, hermana Centroamericana. Viniendo del cinturon de America me dió mucha alegria leerla, especialmente cuando de alguna manera mi añorada tierra por cosas del destino, tuvo algo que ver en su visita a Eslovenia.
Saludos de una salvadoreña en Eslovenia.

Carlos Yoder abril 19, 2010 a las 17:33 bandera de Slovenia

Yo agrego que Eunice no es únicamente “una salvadoreña en Eslovenia”, sino más bien la única salvadoreña en Eslovenia. ¡Y lo bien representado que está El Salvador aquí! :)

Tamara May julio 12, 2012 a las 06:39 bandera de Peru

Muchas felicidades Alicia, sé que has sido perseverante en tu trabajo lo he visto desde la Bienal en Nicaragua y no es de sorprenderse viniendo de familia con un padre talentoso y multifacetico el señor René Zamora quien tambien fué mi profesor de esculturas en Parafina…EXITOS!! y dejar sentado al mundo entero que en Nicaragua hay mucho arte y cultura a pesar de los problemas políticos que nos han marcado en toda la historia y aún así la creatividad nos levanta el alma.

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